Sociedad
12-06-2019
Deberán indemnizar a una mujer que se fracturó en el casino
La empresa City Center deberá pagarle por los daños ocasionados a una mujer de 60 años que fue al sector de tragamonedas en 2014 y terminó con el tobillo quebrado luego de que dos personas se cayeran accidentalmente encima suyo.
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Carina Ortiz | Cruz del Sur


Juana tenía 59 años cuando una noche decidió ir al casino con su marido, mientras recorría el sector de máquinas traga monedas dos personas trastabillaron y se le cayeron encima produciéndole una fractura que la llevó a internarse, se contagió un virus intrahospitalario que la obligó a permanecer un mes en el sanatorio y tas el alta médica debió someterse a una rehabilitación. Quedó con disminución de movimiento en el tobillo y sufre de dolores. No pudo continuar haciendo trabajos de costura por unos nueve meses y demandó al casino por el hecho.

 

El juzgado de Distrito de la 4° Nominación le dio la razón. La magistrada tuvo en cuenta la ley de protección al consumidor, la responsabilidad objetiva de seguridad de la empresa y la condición de mujer de la víctima.

 

La noche del 21 de septiembre del 2014 Juana asistió al casino de Rosario con su esposo para distraerse un rato y disfrutar del esparcimiento pero una persona tropezó, se fue contra un hombre robusto y ambos cayeron pesadamente sobre Juana que debió ser hospitalizada y quedó con una incapacidad del 15 por ciento. Juana presentó una demanda contra el casino al entender que la empresa tiene un deber de seguridad. Pero la firma, si bien aceptó que el hecho ocurrió en sus instalaciones y le suministró asistencia médica a la víctima, dijo que la caída se produjo por la intervención de un tercero ajeno a la empresa.

 

Desde el Casino dijeron que todo quedó registrado por las cámaras de seguridad. Allí se ve que no se produjo un amontonamiento de gente, sino que todo sucedió cuando una pareja se cayó involuntariamente y generó la caída de Juana. Tras lo cual se la trasladó inmediatamente a la enfermería y se solicitó asistencia médica. La representante de la empresa aseguró que se trató de un hecho imprevisible e inevitable, ajeno a la actividad del casino, y no tiene relación con un obrar negligente en el mantenimiento de las instalaciones.

 

En el juzgado

 

La demanda recayó en el Juzgado de Distrito Civil y Comercial de la 4° Nominación a cargo de la jueza Silvia Cicuto, quien explicó que el caso se produjo en 2014, cuando aún no había entrado en vigencia el nuevo Código Civil y Comercial por lo que la demanda se iba a analizar a la luz de la vieja normativa y de la ley de consumidor, como solicitó la mujer.

 

Aclaró que ésta última norma está sustentada en el artículo 42 de la Constitución Nacional y constituye un “micro sistema”, es decir una regulación específica, peculiar, acotada, que se complementa con las normas generales de los contratos de los Códigos Civil y Comercial en todos los aspectos que no estuvieren expresamente modificados, según explica el fallo.

 

Esta ley fue reformada con un marcado acento proteccionista y explica que el consumidor es “la persona física o jurídica que adquiere o utiliza bienes o servicios en forma gratuita u onerosa como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social y alcanza dentro del ámbito de protección de la ley a quien, sin ser parte de una relación de consumo, como consecuencia o en ocasión de ella adquiere o utiliza bienes o servicios como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social, y a quien de cualquier manera está expuesto a una relación de consumo”, fija la norma. También tuvo en cuenta la condición de mujer de la víctima, su situación laboral informal y las desigualdades de género que existen dentro del mercado de trabajo.

 

La decisión

 

La jueza evaluó que ambas partes reconocieron que Juana se cayó en el interior del casino y para Cicuto la firma pretendió exonerarse de responsabilidad argumentado que la caída de la mujer se produjo por culpa de un tercero por quien no tiene el deber de responder y afirmó que cumplió con el deber de seguridad que le corresponde.

 

Pero la jueza no tuvo la misma lectura. Juana que tras el hecho los empleados la llevaron a enfermería y pretendían que vaya a una asistencia médica por su propios medios pero su marido lo impidió y llamaron a la ambulancia que terminó trasladándola al hospital Roque Sáenz Peña dónde le pusieron medio yeso y de allí la derivaron al Hospital Eva Perón de Granadero Bigornia dónde quedó internada.

 

Para la jueza la responsabilidad de los casinos es objetiva y el fundamento es la obligación de seguridad y para eludirla debe haber una ruptura del nexo causal entre el hecho y el daño, es decir la acreditación de un caso fortuito (la producción de un hecho imprevisto e irresistible), la culpa de un tercero por el que la empresa no deba responder o la acción u omisión de la propia víctima.

 

Cicuto explicó que “el despliegue físico de un cliente que marcha bruscamente dentro de un ámbito que, como todo espacio de juego de apuestas genera un contexto de alienación y frenetísmo, incluso desde la disposición de los espacios, la oscuridad y las luces sicodelicas, y los ruidos constantes y estridentes provenientes de las máquinas electrónicas de las que la empresa se sirve explotando su actividad que promueve como recreativa o de entretenimiento, un escape de la vida cotidiana a un rincón sin tiempo ni espacio, donde el registro del propio cuerpo y de la presencia de los otros se desdibuja”, es su responsabilidad.

 

Sin duda, la caída de los clientes en un casino es una contingencia habitual y no es extraña a la actividad el estado de algarabía, euforia o desazón propio de quienes se hallan en situación de esparcimiento en ámbitos de gran concurrencia de personas a toda hora, lo que incrementa la potencialidad dañosa de la actividad y exige por parte de quien la ejercita la adopción de estrictas y efectivas medidas de seguridad que eviten perjuicios a los concurrentes, refiere el fallo.

 

Juana estuvo internada en el hospital Eva Perón con un diagnostico de fractura de bimaleolar de tobillo izquierdo y debió someterse a controles y, tras el retiro del yeso, debió rehabilitarse. Según la pericia oficial tiene una incapacidad parcial y permanente del 15 por ciento. La profesional actuante constató que la mujer tenía una limitación en la movilidad de grado moderado, dónde no podía realizar una marcha sobre los talones y la punta de los pies y tuvo una disminución de fuerza de dicho segmento. Juana además sufrió una neumonía intrahospitalaria, tromboembolismo pulmonar y luego de estabilizarla se decidió suspender la operación de tobillo por 90 días, explica la resolución.

 

Género

 

La víctima sufrió incapacidad parcial derivada de la lesión causada que se traduce en dolores permanentes y en la imposibilidad de caminar como lo hacía antes del hecho, cuenta el fallo. Una testigo que trabaja en sociedad con Juana en costura contó que la mujer estuvo entre 8 y 9 meses sin trabajar gracias al yeso. Ante esta circunstancia la jueza puso de relieve el trabajo informal de Juana y lo que en promedio cobraba e hizo un parangón con las condiciones de trabajo de los hombres y las desigualdades laborales a partir del género. La falta de reconocimiento del trabajo doméstico y la menor remuneración que percibe una persona por el hecho de ser mujer dónde por lo general son parte de la economía informal.

 

La jueza le otorgó a Juana todos los rubros que reclamó: por la incapacidad permanente que le quedó, por el daño material sufrido y el daño moral tras comprobar los padecimientos que debió soportar. Daños que el casino deberá resarcir a través del pago de una indemnización.

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