Sociedad
22-05-2014
El narcotráfico en la ruta paraguaya
La vía Paraguay por agua, tierra o aire para el transporte y distribución de droga hacia Rosario y su zona –con triangulaciones hacia Bolivia y otros países– fue lo que pusieron aún más en evidencia dos operativos llevados a cabo la semana pasada, uno de ellos en la autopista a Santa Fe. Una historia que Cruz del Sur ya desarrolló en ediciones anteriores.
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Alberto Carpintero | Cruz del Sur

 

Los operativos antinarcóticos desarrollados la semana pasada en la región, que tenían a Rosario como destino final de la droga incautada, dejaron a Paraguay en el centro de atención en cuanto al punto desde el que provenían las cargas incautadas. Nada fuera de lo común, en el caso de las cuatro toneladas de marihuana secuestradas en la ribera de la ciudad de Ramallo, dentro del operativo llamado Tía del Norte II, salvo por la ratificación de la vía fluvial para el traslado de la cannabis desde el país productor, tal como había publicado en sucesivas notas este periódico el año pasado.

 

Por otra parte, en el caso de la llamada banda de los Lagartos, a la que se le incautó 20 kilos de cocaína de máxima pureza bajo la hipótesis de que es droga que llegó triangulada desde Bolivia a Paraguay, hubo otra confirmación: es cada vez mayor esa vía para el traslado del clorhidrato de cocaína a la Argentina. “Fijate que el Fantasma Paz ya hacía esa ruta: tenía un contacto en Paraguay para triangular la cocaína desde Bolivia.

 

Es más, de alguna manera se las ingenió después para pasar por alto esa intermediación y negociar directo con Yacuiba (ubicada en la frontera con Salta), con lo cual se evitaba pagar un toco de guita por el contacto”, dijo un vocero policial sobre el joven asesinado en septiembre de 2012, crimen que dio inicio a la megacausa Monos, acerca de esta última vía para el contrabando de droga.

 

“Cualquier logística eficaz en alguna circunstancia, como por ejemplo para enviar marihuana desde Paraguay por río, aire o tierra, la podés tomar para otra cosa. Como por ejemplo, para mandar cocaína”, ejemplificó un vocero del Ministerio de Seguridad de la Nación.

 

El 12 de mayo pasado, efectivos de Drogas de la Policía Federal detuvieron la marcha de tres autos que bajaban de la autopista Brigadier López por el peaje de San Lorenzo. Hubo seis detenidos luego de que en el vehículo que viajaba en el medio fueran incautados 20 kilos de cocaína de máxima pureza. Más tarde, en una serie de allanamientos sucedidos en Rosario, Funes y Roldán, apresaron a Víctor Hugo Grigicevic, alias Lagarto, sindicado jefe de la organización.

 

Según la versión oficial, el Lagarto Grigicevic, con antecedentes por robo de autos y ya condenado por narcotráfico, había continuado operando la logística de Delfín Zacarías, sindicado importador de pasta base boliviana para la fabricación de clorhidrato de cocaína y alita de mosca peruana (cocaína de máxima pureza), que cayó detenido a fines del año pasado cuando se disponía a cocinar 300 kilos de pasta base en un chalé de Funes.

 

De hecho, uno de los allanamientos del martes pasado ocurrió a dos cuadras de la mencionada casaquinta del llamado Jardín de la Provincia. Pero de acuerdo con esta hipótesis, la organización también operaba con la logística que desde hace una década y media implementó el Francés Thierry, como se conoce al ex convicto Slawmir Polus, un polaco con residencia en Granadero Baigorria que fue detenido a principios de 2013, y que ya había purgado una condena por tráfico de marihuana.

 

En el caso Zacarías, hay 14 procesados, entre ellos un policía federal y otro provincial. El próximo viernes se incinerará en provincia de Buenos Aires la droga incautada en Funes tras una investigación del fiscal Juan Murray. En tanto, la pesquisa que volvió a llevar a Polus tras las rejas la lleva adelante el juez federal de Eldorado José Luis Casals (el mismo del caso de los Lagartos).

 

A principios de febrero del año pasado, Polus cayó en Eldorado, tras haber incautado la Policía Federal 140 kilos de marihuana en Neuquén que tenían Chile por destino. Según la investigación, la droga venía de Paraguay hasta Santa Fe y luego de unos días seguía viaje hacia el sur. De acuerdo con el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, la mujer de Polus manejaba el depósito desde Granadero Baigorria.

 

A través del sitio misionesonline.net, trascendió anteayer que un celular incautado a Polus en su celda del penal federal de Resistencia, Chaco, fue clave para el desbaratamiento de los Lagartos, después de un año de investigación. Según esta especie, el número del hijo del Lagarto Grgicevic, Víctor Fabián, figuraba en ese celular. Los siete detenidos en los procedimientos de la semana pasada fueron indagados el último viernes en Misiones y el juez tiene diez días para pronunciarse sobre su situación procesal.

 

El poder de la inverosimilitud

 

“Hay una flexibilidad, creatividad e ingenio para eludir controles. No puede existir una ruta de la droga, porque en el momento en que se configura ya está quemada y es susceptible de ser desbaratada”, consideró un vocero del Ministerio de Seguridad nacional. Esta fuente mencionó el operativo que el mes pasado derivó en la incautación de dos toneladas de cocaína líquida enviadas a México en containeres de transformadores eléctricos. “La lógica del flete es antieconómica. Las rutas normales indican otra cosa. Pero es por la inverosimilitud que eligen esta ruta”, ejemplificó.

 

“Esa no verosimilitud es también aplicable al operativo de las cuatro toneladas de marihuana incautadas en Ramallo”, siguió. “Esa ruta no la teníamos confirmada. Sobre todo cuando pusimos la unidad nueva de Gendarmería en el norte, más el operativo Vigía sobre transportes de pasajeros de larga distancia destinado a interceptar cantidades medias, al hacer cerrojo en las rutas nacionales importantes. Además, con la implantación de fuerzas especiales y la ROA (red de observadores aéreos), incautamos gran cantidad de avionetas”, añadió.

 

“Ese tráfico de cocaína de Bolivia empezó a ir hacia allá, a Paraguay, y empezó a usar la logística de la de la marihuana, lo que quedó en evidencia en el caso Polus/Grgicevic. Y también por esos controles vemos que esta ruta, si existió antes, ahora puede dejar de ser usada. Porque pusimos los recientes controles de carga de barcazas en distintos puntos del río Paraná, lo que es inédito. Porque, repito: cuando una ruta se configura como tal deja de ser ruta. Simplemente porque ya no es segura”, cerró esta fuente.

 

La referencia es a la incautación de 200 ladrillos de marihuana de 20 kilos cada uno el jueves pasado, que habían llegado en barcazas a la localidad de Ramallo, junto al río Paraná, en el marco de una causa iniciada en la ciudad de Buenos Aires por el juez Sergio Torres tras la incautación de cannabis en la porteña Villa Zabaleta y la detención de una banda de paraguayos liderados por una mujer de nacional boliviana.

 

La mutación del tráfico

 

“Van cambiando las rutas de la marihuana, aunque siempre limitadas a tierra, aire o agua. Pero por ejemplo no siempre la marihuana vino por la ruta 11. Tenés las rutas nacionales que cruzan por Entre Ríos y también la nacional 34 que, sin embargo, es considerada la ruta de la cocaína, porque baja desde la frontera salteña con Bolivia”, describe un vocero de la Policía Federal.

 

Las avionetas, históricas en el contrabando de cigarrillos, se reconvirtieron en las últimas décadas al transporte de marihuana. “La autonomía sólo les permite llegar al Chaco o al norte de Santa Fe. Aunque pudieran reabastecerse, sí o sí deben aterrizar, lo que pone en peligro la carga. En el caso de las barcazas, es algo que se dice desde hace muchos años. Esto es posible porque se puede eludir los controles porque hay varios canales que los lugareños conocen. Así como tenés un chico que te atiende un búnker por 300 pesos, tenés un baqueano que por dos mangos te desvía por donde nadie anda, en cualquier lugar del Paraná”, señala este detective.

 

Y sigue: “Así como en la frontera con Bolivia hay un paso de auto, hay siete pasos de a pie. Así que sí o sí tenés que caer con gente que conoce el terreno. Lo demás, en cuanto a transporte terrestre, es todo conocido: lo traés en un doble fondo en el baúl, o tratás de ponerlo en la rueda, o un doble piso en el acoplado. El delito va mutando siempre. Puede ser que la cocaína se triangule con Paraguay.

 

Pero también puede ir directo a Chile y después pasar la Cordillera. Hay mil ejemplos. Así como nosotros pensamos qué herramientas tenemos para combartir a los narcos, ellos se las ingenian. De todas maneras, con respecto a los controles en el río Paraná, si yo pongo uno fijo, al poco tiempo deja de ser eficiente. Por eso tienen que ser progresivos y alternados”.

 

Oculta en tanques de lastre

 

Las versiones sobre el ingreso de marihuana paraguaya por vía fluvial a esta región llevan muchos años. Recién en noviembre de 2013, según publicó en sucesivas entregas Cruz del Sur, un tribunal de Asunción condenó a penas que van de los 18 a los 20 años de cárcel a seis tripulantes de un buque paraguayo donde se incautaron 4.181 kilos de cannabis, en abril de 2010, que tenían por destino a la ciudad bonaerense de San Nicolás.

 

La carga, oculta en compartimientos para los tanques de lastre, había sido subida a la nave en los departamentos paraguayos de San Pedro y Presidente Hayes, y fue incautada antes del ingreso del barco al Paraná desde el río Paraguay. Uno de los penados en este caso espera un segundo juicio por una carga de 715 kilos que tenía el mismo destino y que fue hallada en otro convoy de barcazas.

 

Fronteras

 

Otro ejemplo de la triangulación de la cocaína vía Paraguay, y de que la logística de la marihuana también se usa para el clorhidrato cocinado o la pasta base, es el caso de Héctor Argentino Gallardo, el cordobés que vivía en la localidad santafesina de Frontera y al que le incautaron 60 vehículos de una concesionaria de su propiedad en Posadas, Misiones, en lo que al parecer había lavado dinero proveniente del narcotráfico. Gallardo cayó en Orán, Salta, en diciembre del año pasado, y le atribuyen, además de importar tanto cocaína como marihuana, tener vínculos con cárteles colombianos para la exportación de cocaína líquida.

 

Pese a que se especializaba, según la investigación de la Justicia federal cordobesa, en el contrabando de marihuana, a su sindicado socio paraguayo Bernardino Quiñones Portillo, le incautaron 50 kilos de cocaína en una vivienda de la localidad paraguaya de Luque. La madre de Bernardino, Eva Portillo, también con vínculos con Gallardo, fue detenida en Buenos Aires, en 2012, con cien kilos de marihuana en el doble fondo de su auto.

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