Política
01-08-2012
Peressotti, de millonario a mendigo político

El farmacéutico, que se hizo famoso con los descuentos de medicamentos y estuvo procesado en dos causas, llegó a concejal cuando incursionó en la política. Creyó que con dinero podía desafiar a sus compañeros de partido y su carrera terminó el 13 de marzo de 2008 cuando presentó su renuncia, después de que se aprobara un pedido de juicio político en su contra. Ahora, al empresario no le queda ni el dinero, según se desprende del concurso de acreedores al que se presentó.  

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Germán de los Santos | Cruz del Sur


El aparente derrumbe económico del farmacéutico Daniel Peressotti, que se presentó en convocatoria de acreedores tras tejer una fortuna con el negocio de los medicamentos, llegó después del fracaso en el terreno político, un ambiente ajeno al empresario, que nunca logró decodificar y terminó empujándolo hacia un nivel de desprestigio de donde es complejo retornar.


El farmacéutico, que se había hecho conocido en plena posconvertibilidad por un arsenal publicitario en los principales medios de la ciudad, con descuentos en los medicamentos que ningún otro negocio del rubro podía alcanzar, metió su nariz en la política en 2003, cuando a partir de la ley de lemas –que propiciaba este tipo de microemprendimientos políticos– se presentó como candidato a gobernador. Como recordó dos años después en un asado “militante” el fallecido ex vicegobernador Miguel Ángel Robles, Peressotti colaboró en ese comicio para que Carlos Reutemann fuera elegido gobernador, al aportar al PJ unos 50 mil votos, gran parte de la periferia de Rosario.


En el 2005 dio un paso hacia adelante en su breve carrera política y decidió pelear para obtener una banca en el Concejo Municipal. No eran tiempos fáciles para el peronismo en Rosario, donde el Partido Socialista acaparaba más de un 45 por ciento de adhesiones y en momentos en que la crisis económica empezaba a desgajarse y comenzaban a verse los primeros síntomas de reactivación real. Con una campaña de publicidad millonaria, Peressotti se enfrentó al ex ministro de Gobierno de Reutemann, Esteban Borgonovo, y al ex secretario de Promoción Comunitaria, Osvaldo Miatello. Eran dos dirigentes de peso para retarlos en una interna abierta. Peressotti adquirió el know how de varios punteros políticos y dirigentes de Rosario, que le “garantizaban” llegada en seccionales donde era complejo pisar. Un aporte lo hizo José Valeriano, en la zona oeste, y Pedro Cerutti (quien lo acompañó en la lista), un puntero clásico de los que tiene el PJ, con cierta trayectoria en el sindicato municipal. A ellos se sumaron Rubén Sauro, “periodista”, y Carlos Gerione, integrantes ambos de la departamental Rosario del PJ en aquel momento.


Contra todos los pronósticos, Peressotti obtuvo 33.845 votos y quedó segundo después de Miatello y Borgonovo. En el búnker montado en Sarmiento y Pellegrini, en la planta alta de una de sus farmacias, despotricó al caer de la tarde sobre un supuesto fraude en su contra, pero después cayeron Ángel Baltuzzi, Roxana Latorre y otros dirigentes reutemistas a calmarlo. "Ellos conocían que en los barrios, las seccionales, los punteros, la estructura del partido, yo tenía un armado muy importante, que es el de la gente. Ellos sabían esto, por eso no deben estar sorprendidos", dijo aquella noche el farmacéutico al referirse a sus adversarios en la interna.


Todo el arco político peronista empezaba a mirar de reojo a la “sorpresa” debutante. El 3 de setiembre organizó un multitudinario asado al que concurrieron las principales figuras del partido a excepción de Reutemann, a quien el propio Peressotti le dedicó la buena perfomance de la elección de agosto. Jorge Obeid, Agustín Rossi y el actual intendente de Villa Gobernador Gálvez Pedro González le brindaron el apoyo de cara a las elecciones del 23 de octubre, una apuesta muy fuerte en Rosario. El turno electoral fue un mazazo para el peronismo que perdió por un margen más que importante. El Frente para la Victoria obtuvo 89.889 votos (el 18.98 por ciento), mientras que el Frente Progresista, que llevaba como primer candidato a Horacio Ghirardi, sumó 213.097 votos (el 45 por ciento).


Tras asumir, Peressotti empezó a chocar con sus pares en el Concejo, donde se trenzó en varias sesiones con sus compañeros de bloque y otros ediles de la oposición. El empresario empezó a sentir en carne propia lo que ya le habían hecho saber dentro del peronismo, que era “sapo de otro pozo”, sólo acreedor de un dinero importante para hacer funcionar ciertos engranajes de la política. Pero sólo eso. El escándalo que se produjo a principios de enero en una farmacia de su propiedad en Tucumán al 1700 aceleró su derrumbe político. Tras un asalto, en el que los ladrones se llevaron 40 mil pesos de la caja, el farmacéutico apareció desencajado, y –según la denuncia judicial– “maltrató” a dos empleadas por “no haber hecho nada” ante el asalto. Luego, el entonces juez correccional Edgardo Bistoletti lo procesó por amenazas y lesiones a las empleadas. Peressotti cargaba con otro procesamiento en el fuero federal desde el 21 de setiembre de 2007, en una causa iniciada en 2004 por venta de psicofármacos sin receta.


El hecho que lo tenía a Peressotti como protagonista desembocó en un escándalo, que tuvo repercusiones en el Concejo, donde un mes después, en febrero, se conformó una comisión investigadora para indagar si la conducta que había tenido el farmacéutico le impedía ejercer un cargo legislativo. En el medio, Miatello, quien encabezó la lista del Frente para la Victoria que integraba Peressotti, recibió una carta con amenazas de parte del empresario. Le quería iniciar acciones legales contra su patrimonio. El dictamen de la comisión, integrada por Daniela León, de la UCR; Aldo Gómez, del Partido Socialista (PS), y Arturo Gandolla, del PJ, fue lapidario. Por unanimidad ese cuerpo recomendó abrir un proceso legislativo de juzgamiento contra Peressotti, quien se hallaba de licencia sin goce de sueldo.


El 13 de marzo de 2008, tras verse acorralado por el pedido de juicio político, Peressotti presentó su renuncia indeclinable al Concejo y dio por finalizada su corta carrera política. Pero unas horas antes de presentar la misiva en el cuerpo legislativo, el farmacéutico volvió a hacer de las suyas. Amenazó vía telefónica y por mensaje de texto a Gandolla, uno de los integrantes de la comisión investigadora. A través de cuatro mensajes de texto y dos de voz, Peressotti le dijo al presidente del bloque kirchnerista: "Me vas a pedir perdón de rodillas. Ya vas a ver lo que te va a pasar, el lunes te cae el embargo", decían los mensajes. Ese mismo 13 de marzo, el Concejo aceptó la renuncia y dio por finalizada su gestión y carrera política, cuando le quedaban dos años de mandato.

 

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