Sociedad
13-12-2010
La decisión de decir "no en mi nombre"
Varias personas se presentaron hoy en el Arzobispado de Rosario para renunciar a ser miembros de la Iglesia Católica. Esto fue parte de una campaña que se llevo a cabo en todo el país en donde se informó sobre cómo apostatar.
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Jorge Ramírez, de 58 años, entró al Arzobispado de Rosario junto a un grupo de personas que tenían el mismo objetivo que él: renunciar como miembro de la Iglesia Apostólica Romana. Con una carta en mano dirigida al arzobispo José Luis Mollaghan decidió terminar con algo que hace años viene intentando pero no encontraba el momento. El sólo hecho de que la presentación sea colectiva lo llevó a tomar la decisión.

Este trámite formalmente es conocido como apostasía. Apostatar, renunciar, dimitir. Esta es la acción que el movimiento Apostasía Colectiva Rosario, difunde desde hace un tiempo a través de una campaña informativa en las redes sociales y en la web. Bajo el lema No en mi nombre y con la consigna  "No te preguntaron cuando te bautizaron ¡Saquen nuestros nombres de sus registros!", este viernes a la mañana unas 30 personas llegaron ante la Arquidiócesis de Rosario para apostatar.

"Me dirijo a usted con el objeto de solicitarle se sirva ordenar que todo registro relativo a mi persona actualmente mantenido por la Iglesia Apostólica Romana sea eliminado de inmediato, y que dicha institución se abstenga de establecer en el futuro cualquier nuevo registro referido a mi persona si no mediara expreso consentimiento de mi parte". Este es el encabezado de la carta que se presentó.

Con este trámite finalizado, o sea cuando la iglesia confirme que ya está la renuncia aceptada, quedan anulados cualquiera de los sacramentos recibidos. La información que ofrecieron desde las diferentes organizaciones que integran Apostasía Colectiva este viernes en la plaza Pringles, captó la atención de muchos de los peatones que transitaban por el centro rosarino, sin distinción de edades.

Los promotores de esta campaña aclararon que "apostatar o desbautizarse no es hacerse ateo, sino simplemente separarse de una organización que consideramos corruptas e hipócrita".

Después de entregar su carta, Jorge recordó la frase en la que Karl Marx aseguró que "la religión es el opio de los pueblos". "Y si nos ponemos a pensar en los casos de pederastia que se denuncian dentro de la iglesia no hay mucho para pensar, yo no estoy de acuerdo con la hipótesis de Dios, es algo que no me interesa", agregó.

Mientras algunos de los interesados en salirse de esta milenaria institución eran acompañados hasta el Arzobispado, dónde una religiosa recibía sin hacer preguntas las cartas de renuncia, muchas otras personas se informaba cómo empezar el trámite. "Soy ateo y tengo derecho de no formar parte de la Iglesia. Me bautizaron contra mi voluntad, cuando empecé a estudiar y a leer sobre diferentes cosas empecé a formar mi opinión en este aspecto. Estoy absolutamente de acuerdo con la campaña informativa porque todos tenemos derecho a elegir, y la iglesia no puede imponernos ser parte de ella", aseguró Fernando Mezella, profesor de historia.

Es la primera vez que se realiza una presentación colectiva de este tipo en Rosario. Experiencias anteriores se llevaron a cabo en Buenos Aires en marzo del 2009 cuando se ingresaron unas 1100 cartas para apostatar.

"Es como la ex comunión pero al revés. De todas formas si alguien después quiere volver a ser miembro de la iglesia lo puede hacer", explicó Pablo Flores de Apostasía Colectiva Rosario y agregó: "Nuestra intención es que nos borren de los registros de la Iglesia ya que estamos avalados por la ley de datos personales(Habeas Data), tenemos derechos a exigir que sean retirados nuestros nombres si es lo que nosotros queremos".

La apostasía es apoyada por organizaciones que defienden los derechos de la mujer, también por quienes lucharon por el matrimonio igualitario, y por agrupaciones de ateos, como es Argatea Rosario. La mayor cantidad de adhesiones comenzaron a llegar después de que la Iglesia se manifestara en contra y obstaculizara el aborto legal y la aprobación del casamiento entre personas del mismo sexo, como así también el rechazo a la educación sexual en las escuelas y el uso de anticonceptivos.

"Esta es la única institución que tenemos que sostener, que le Estado también tiene que sostener económicamente y que no nos da derechos a elegir ni a votar en cuanto a la elección de autoridades jerárquicas", afirmó Ana María de Benito, de Argatea Rosario. Según los datos de Apostasía Colectiva, en la Argentina los arzobispos cobran sueldos de hasta 10.000 pesos y los templos están exentos de muchos impuestos.

Esta campaña se realizó este viernes en diferentes ciudades del país como Buenos Aires, Mendoza y Córdoba, como así también en distintos países de Latinoamérica. Se eligió el 10 de diciembre por ser el día en que se conmemora de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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