Miércoles 22 de Febrero de 2012
info@diariocruzdelsur.com.ar
25-01-2012
“Es muy difícil sostenerle el crédito a alguien que faltó a su palabra”
La diputada María Eugenia Bielsa habla del PJ como oposición siendo mayoría en la Legislatura. Critica duro a Agustín Rossi, a quien ve como el ideólogo del plan que le impidió ser presidenta de la Cámara baja: “Agustín ya tuvo varias derrotas; es un gran dirigente nacional, pero muy mal elector”.
Aumentar tamaño del texto Reducir tamaño del texto Tamaño del texto normal
David Narciso | Edición impresa

—¿Usted es una dirigente intransigente?

—¿Intransigente en el sentido ético o en el sentido político del término?

—En el sentido político.

—No. Esa es una estigmatización que se pretendió hacer de mí, sobre todo en el episodio de la elección de la presidencia de la Cámara de Diputados. Como no hay mucho que decir, se dijo que tengo poca vocación de negociación. No es así. Sí soy una dirigente con convicciones; y hay convicciones en las que uno no puede transigir y no son negociables. Yo no me considero intransigente. Hay un hecho que es irrefutable: nadie intransigente puede conducir la Cámara de Senadores con bajo nivel de conflicto como fue mi caso durante 4 años.

—Pero que los senadores tenían resquemores es así; y ahora un grupo de diputados ante la posibilidad de que fuera la titular de la Cámara también.

—Yo diría que en el Senado los 6 primeros meses la relación fue ríspida. Había una presidenta de la Cámara que tenía protagonismo y objetivos institucionales muy claros. Una vez que nos entendimos, y yo valoré y entendí mucho la lógica del trabajo de los senadores y su vínculo tan celoso entre su territorio y su figura, las cosas se encaminaron. Hubo una cosa de aprendizaje mutua. Fíjese que en 2011, cuatro años después, hicimos campaña juntos con la mayoría de ellos.

—Un mes después del episodio de la presidencia de Diputados, ¿cómo ve lo que sucedió?

—Luego de las elecciones provinciales, expresé en el partido que tenía vocación de presidir la Cámara y tuve el apoyo de todos los sectores, sólo faltaba Oscar Martínez. Incluso el Movimiento Evita, UPCN, el propio Agustín Rossi, el de Jorge Obeid. En la primera reunión, a 15 días de la elección, hubo una sugerencia de distintos sectores de que esperáramos a las elecciones nacionales. Yo accedí aunque no encontré la lógica en ese momento; sí la encontré después. Luego vino una sugerencia de que no hagamos reuniones entre los 28 diputados electos sino que nos reuniéramos con los referentes de los grupos internos, cosa que no compartía porque cuando alguien llega a la banca le pertenece. Me reuní, como me pidieron, con todos los espacios y recogí las expectativas. Unos días antes me entero que se estaba organizando la reunión del 12 de noviembre en Baigorria con la decisión de postularlo a Luis Rubeo sin que medie ninguna charla previa. Ahí viene lo que a mí me parece una serie de errores, sigo pensando lo mismo.

—¿No respetar la voluntad popular?

—Había una legitimidad dada por las urnas que no se iba a respetar. Después vino la reunión con la presidenta (en la Casa Rosada). Compartimos en esa charla que la presidencia debía ser para quien había liderado la lista. Ella ofreció poder conversar con los dirigentes. Yo entendí que después está el día siguiente, es decir una vez que te eligen después no podés tener la tutela de la presidenta. Esto no es un jardín de infantes, estamos entre personas grandes, y los liderazgos no se pueden imponer. Y entonces si no había vocación para que fuera la presidenta, había que aceptar eso. Me comprometí con ella a que iría hasta el final con ella y reunimos diez votos contra 16 de Rubeo.

—En medio de la disputa usted lanza la idea de auditar cuentas y eso se interpreta como que estaba sembrando dudas sobre e manejo de fondos en la Cámara.

—Fue una expresión que creo legítima y de buena  administración, que es hacer una auditoría de corte. Binner la hizo en 2007. Es una práctica sana. No sé por qué molestó más en el peronismo que en el socialismo. Y ahí surge una idea de intransigencia, dureza, un mote que me han colgado. Pero que en los hechos no ha pasado, ni en el Concejo, ni en la Vicegobernación ni como funcionaria de Vivienda municipal. Por eso los argumentos fueron muy pueriles. Decir que no estoy afiliada al peronismo… ¡tampoco lo estaba cuando fui cabeza de lista!... Que no soy tan K, otra frase que expresó Luis (Rubeo). No sé qué es eso, además de ser una frase muy pobre.

—En mayo ¿intentará volver a ser presidenta?

—Dependerá de cuál sea el desempeño del actual presidente. Usando la racionalidad, darle a alguien la oportunidad de ser presidente por tres meses es una mezquindad. Cualquier cuerpo colegiado piensa la presidencia por un año.

—¿Qué rol va a jugar en las próximas elecciones internas del peronismo, en mayo?

—No soy afiliada así que no es una pelea que yo vaya dar.

—Seguramente preferirá que conduzca algún sector más que otro.

—Estaría bien que el peronismo se dé una política de internas. Agustín Rossi decía hace poco que hay que respetar el resultado de la última interna. Uno no puede usar un argumento cuando le conviene e invertirlo si no le conviene. Si la política era respetar, hay que ver que la presidencia Rubeo en Diputados no es una decisión de Rubeo, sino de Agustín Rossi. Y lo paradójico es que el mismo día que se hace la reunión de Baigorria, si uno lee La Capital, Rossi decía que la presidencia me correspondía a mí porque era la cabeza de la lista y porque hay un reconocimiento público…

—Quiere decir que hacía como el tero…

—Exactamente. Está registrado. El mismo día que en Baigorria hacían la reunión para llevarlo a Rubeo presidente, él declara que yo tenía que presidir la Cámara. Nadie puede poner en duda que Rubeo es un compañero de militancia, un amigo personal, una persona muy vinculada a Agustín. Nadie puede pensar que Luis (Rubeo) toma esa decisión independientemente del sector político al que pertenece. Ahora Agustín dice que tiene que ser el presidente del partido porque ganó la interna en la última elección. Los patrones de comportamiento deberían ser los mismos en un caso y en otro. El peronismo verá qué decisión toma. Lo que está claro es que algún sector del peronismo contempla la interna. Por lo menos Jorge Obeid leí que pretendería disputar la presidencia del partido.

—En términos personales, a usted no le va a resultar neutro que al partido lo controlen quienes bloquearon su llegada a la presidencia de la Cámara u otra línea interna.

—Pienso que el peronismo debe ser conducido por aquellos que el conjunto elija en una interna abierta, transparente. Agustín tuvo la oportunidad de conducirnos a todos en varias oportunidades, y ha tenido algunas derrotas, tanto dentro como fuera del peronismo, que tienen que tener una expresión en el correlato de poder dentro de una estructura partidaria. Sería bueno que lo vea sin que esto llegue a ser una disputa. Y digo algo que realmente pienso: Agustín es un excelente dirigente nacional, gran diputado, que se comprometió con el proyecto nacional, pero no tuvo una gran performance electoral. Podés ser muy buen funcionario o legislador, pero no elector. Me parece que está claro que Agustín no es un buen elector. La conducción del partido tiene que estar en manos de quien pueda animar a la enorme cantidad de subgrupos que hay dentro del peronismo. Y la verdad es que si uno viene leyendo el comportamiento del sector de Agustín ve un comportamiento en general de confrontación. Creo que la disyuntiva es que Agustín resuelva ser una prenda de unidad o resuelva dejar el lugar a alguien que pueda aglutinar al peronismo. Lo que pasó en la Cámara de Diputados (con la presidencia) es una expresión del más puro rossismo. Es: «Me asocio aun con mis enemigos para disputar algo». Y ese algo viene diciendo que legítimamente le corresponde a otro. Yo me senté con Agustín en el bar de Cochabamba y Rosas y él me dijo: “Mi posición es que la presidencia de la Cámara tiene que ser para vos. Nosotros vamos a disputar la presidencia del Concejo Municipal”. Y a mí me pareció muy bien, pero en la realidad eso no pasó. La realidad es que el socialismo se alzó con la presidencia del Concejo teniendo mayoría opositora, paradójicamente con los votos del Frente para la Victoria. Y en la Cámara de Diputados pusieron a alguien que no es el que votó la gente. Los dirigentes tenemos que sostener la palabra. Me parece que alguien que no sostuvo la palabra en dos temas centrales como estos es muy difícil renovarle el crédito.

—¿Qué rol tiene que tener la oposición en Santa Fe?

—Tema por tema. Por primera vez el peronismo y sus aliados pueden construir una agenda legislativa que tenga que ver con los intereses de los santafesinos. En materia de endeudamiento para pagar sueldos, veníamos advirtiendo el mal uso de recursos y advertíamos que venía una situación crítica a fin de año. No existe más el fondo anticíclico que su usaba para atender emergencia, y ahora hubo que correr a pedir auxilio a la Nación para la sequía, no podíamos no plantear esa posición. Nos parece legítimo que haya que pagar sueldos, pero también es legítimo que los presidentes comunales puedan contar con lo que les adeudan del Fondo de Obras Menores, y eso no lo logramos. Decidimos abstenernos porque sabíamos que tenían los votos para aprobarlo. Si no los hubieran tenido habríamos evaluado nuestra posición en función de la gobernabilidad.

—¿Coincide con el diagnóstico que hacen los senadores de que la administración Bonfatti tiene un perfil más dialoguista que la anterior?

—Me parece que sí.

Dejanos tu comentario...

El cuento judicial de Kodama
Quiénes son los piratas
Suscripción al News
 
 
Edición Impresa
Edición especial: Diciembre Trágico
El antes y el después
Testimonios en primera persona
Pablo Hupert: Lo que dejó el 2001
El 2001 empezó en 1975
Los bancos de lata
Las 48 horas que sacudieron al país
Una década reclamando justicia
Punto de vista
El reo y el periodista
Crónicas urbanas
Tierra prometida
Ecológico y rosarino
Hasta dónde vender a cualquier precio
Roswell al otro lado del río
Crítica serial
Alcatraz, otra isla
Una de terror
De vuelta en casa
El jefe
Un nuevo salvador
Ya no hay hombres
La droga y el capital
The Killing
Invasores del espacio
foto